martes, 1 de marzo de 2011

2011 ES 1968

Existe un contexto que hace posible una proliferación de movilizaciones en el mundo a la manera en que la ola de rebeldía juvenil se expandió hace 43 años desde la Polonia comunista, la Francia republicana y el México autoritario. Tres son factores claves. El maltrato a los jóvenes, sujetos a las más altas tasas de desempleo, la violencia y una expectativa sumamente pesimista de progreso y movilidad social. Una insultante desigualdad entre un puñado de muy ricos y amplias masas en condiciones graves de pobreza. La revolución de las telecomunicaciones –tanto en televisión, cine y radio como en las redes sociales– que ha generado varias rupturas en términos de distancias geográficas, de tiempo real y de acceso a la información.

La interacción de estos tres factores es evidente. Jóvenes de todas partes del mundo descubren que su condición de falta de oportunidades existe lo mismo en países desarrollados que en vías de desarrollo, en regímenes autoritarios que en democráticos, en occidente que en oriente. Al mismo tiempo, observan a través de esos medios de comunicación la riqueza insultante de unos cuantos y su despliegue publicitario. Varios programas de televisión o revistas de sociales que ensalzan la vida dispendiosa son mejores catalizadores de rebeldías sociales que cualquier manifiesto comunista. El contexto político y cultural para las explosiones sociales es éste. Hay desde luego factores aceleradores, como la crisis financiera, el desempleo estructural, la aguda crisis de alimentos, la mediocridad y corrupción de las clases políticas. Pero, sobre todo, están presentes de manera relevante los itinerarios específicos de las resistencias populares en cada país, en cada sociedad.

No sólo las condiciones de miseria y de opresión explican las movilizaciones en Túnez y Egipto. Hay una gran cantidad de pequeños movimientos, actos de protesta, represiones en pequeña escala y muchas formas de agravio a los ciudadanos, particularmente los jóvenes. Dada la escala de esos acontecimientos, rara vez logran ser noticia en los medios tradicionales, sobre todo cuando existen restricciones a la liberta de expresión. Es imposible entender las presentes insurgencias sin ese mapa oculto –a los ojos de gobernantes y sus servicios de seguridad– que traza la ruta de los agravios y destacadamente del aprendizaje social de los pueblos para enfrentarse a sus opresores.

Así, por ejemplo, el Movimiento 6 de abril, un grupo de jóvenes clave en la revolución egipcia, surgió como consecuencia de una huelga textil hace algunos años. Ver en Youtube www.youtube.com/watch?v=QrNz0dZgqN8

Slim Amamou, blogero tunecino arrestado unos días y luego nombrado ministro de la juventud del gobierno provisional, señala que hacía años se venían preparando en la red.

Carlos Monsiváis decía que quienes se movilizaban habrían de vencer tres obstáculos: El de la apatía, que es la principal barrera entre el ciudadano que se siente agraviado pero que no está dispuesto a actuar contra esa situación. El miedo al ridículo, al qué dirán, y el miedo frente a las medidas que el régimen puede y ha tomado contra disidentes.

Se tiende a creer que los regímenes políticos son indestructibles. Las movilizaciones en gran escala diluyen esa creencia, pero el costo en vidas es alto –más de 300 muertes en la insurgencia egipcia.

Lo que ha ocurrido hasta hoy en Egipto y en Túnez ha sido un autogolpe militar en las alturas y una rebelión popular en la base. Las movilizaciones después de un triunfo político se multiplican en el ámbito de las demandas sociales y los interinatos se mueven lentamente hacia las reformas políticas. Aquí hay dos factores cruciales: la claridad estratégica del grupo dirigente para ceder y ampliar su base de apoyo, y la paciencia estratégica del liderazgo opositor para modular la presión social.

Gordillo, Gustavo. “2011 es 1968” en La Jornada, México, sábado 19 de febrero de 2011, consultada el 27 de febrero de 2011, http://www.jornada.unam.mx

martes, 22 de febrero de 2011

¿Y USTED QUÉ CREE?

¿Usted piensa que Kalimba realmente violó a la chica que lo acusa en Quintana Roo? ¿Le cree al cantante o a Daiana? ¿Y qué piensa de Florence Cassez? ¿Inocente o secuestradora? Seguro usted también tiene opinión sobre la niña Paulette. ¿Estuvo varios días atorada en el borde de la cama o la pusieron ahí después de muerta? ¿Y qué de la muerte de Mouriño? ¿Fue accidente o lo mataron los narcos, o alguna fuerza oscura que quería fastidiar al delfín del presidente Calderón? ¿Y de Diego? ¿Lo secuestraron o se inventó su secuestro para ser candidato a la Presidencia? ¿No habrá sido el propio gobierno el que lo secuestró? Y, desde luego, usted tiene una opinión sobre los supuestos problemas de alcoholismo del presidente Calderón. Y también debe tener su criterio sobre si el gobierno de Calderón protege al Chapo Guzmán e incluso sobre si el Presidente pidió o no la salida de Carmen Aristegui de MVS. No cabe duda que en eso de opinar los mexicanos nos pintamos solos.

Todos tenemos una opinión sobre algo. Y basta con que alguien esboce alguna explicación, por descabellada que sea, sobre un acontecimiento o sobre un personaje público, para que inmediatamente uno tome posición al respecto. Basta ver las opiniones en la red y los comentarios en los periódicos en internet. Los miles de opinantes, que se escudan siempre con nombres absurdos e imágenes chuscas, emiten las más descabelladas interpretaciones de la realidad en las que sobresale la ignorancia, aderezada con racismo, vulgaridad y machismo. ¿Realmente somos así los mexicanos? Lamentablemente estas opiniones coinciden muchas veces con las que uno escucha de manera directa en la calle, en los cafés, con los amigos. Siempre hay una explicación rebuscada, absurda y ofensiva de algún acontecimiento que en el mejor de los casos, expresa la inagotable imaginación de nuestra raza, y en el peor, una maquinación consciente con propósitos políticos.

Desde luego, más de alguno dirá que el pueblo es así en todas partes del mundo: poco informado y prejuicioso. Puede ser. Sin embargo, lo preocupante de nuestro país es que la “opinionitis” extrema no es sólo un mal que aqueja a las masas, también parece estar presente en muchos analistas y comunicadores. Y baste revisar la prensa escrita y electrónica. Las opiniones irresponsables abundan, quizás porque saben que eso es lo que busca una parte de la población. Así se construyen historias sobre la base de versiones de informantes protegidos o de rumores. Se condenan acciones de gobernantes de uno u otro signo sobre la base de la simpatía personal. Se emiten opiniones con el “argumento” de que no se han leído en la prensa análisis que digan lo contrario. Perdón, pero ¿es ésa una evidencia? Así, también se especula en medios “serios” si lo que ocurrió en Egipto puede pasar en México ¿Por qué? Pues nomás. Porque tal vez sea el deseo profundo de algunos analistas —y según se vio el sábado, de algunos políticos de izquierda— aunque poco tenga que ver con la realidad mexicana.

Todo el mundo tiene derecho a creer lo que quiera. Uno puede creer en el fondo de su corazón que Calderón tiene un chip en la cabeza a través el cual El Yunque, junto con la embajada estadounidense, le ordena qué hacer y decir. Y uno puede creer que Fernández Noroña es un extraterrestre y que Vicente Fox es un robot. En fin, uno puede estar seguro de que el mundo se acaba en diciembre del 2012 —qué lástima para Peña Nieto que sólo va a gobernar por tres semanas. Sin embargo, expresar cualquier opinión en público implica responsabilidad y el uso de argumentos. Lanzar acusaciones con base en simpatías o antipatías es poco ético, aunque ciertamente refleja una visión de la realidad que parece haber permeado toda la vida nacional. Tanto en tribunales como en medios cualquiera puede ser acusado de lo que sea y tiene que demostrar su inocencia. Quien acusa no prueba. Cualquier ciudadano —incluidas las figuras públicas— somos presuntos culpables, como lo sugiere la película con ese título que fue apenas estrenada. Si este país quiere ser serio, debemos ya dejar el deporte nacional de opinar sobre la base de amores y fobias y recurrir a evidencias. De esa forma, tal vez tendremos menos certezas, pero también un país más democrático.


Chabat, Jorge. "¿Y usted qué cree?" en El Universal, México, 14 de febrero de 2011, consultado el 22 de febrero de 2011,
http://www.eluniversal.com.mx/

martes, 15 de febrero de 2011

LOS TACHES DE LAS COLEGIATURAS DEDUCIBLES

En el condado de Greenwich, Connecticut, uno de los más ricos del mundo, a 35 minutos al norte de Manhattan, las familias de mayor poder adquisitivo pelean porque su casa se ubique dentro de ciertos distritos escolares de educación pública. ¿La razón? Las primarias públicas de la zona se encuentran entre las mejores de Estados Unidos. Los ricos entre los ricos prefieren la educación que provee el Estado.

En los países desarrollados la educación pública es la mejor de todas. Nadie lo disputa. Ir a una escuela privada llega a ser una excentricidad de los nuevos ricos.

En México la educación pública básica es mayoritariamente mediocre. Es tan mala que los hijos de los presidentes, secretarios, subsecretarios, directores y hasta jefes de departamento de la administración pública la evitan a toda costa. Es como ir a un restaurante cuyo chef prefiere comer enfrente, en lugar de degustar lo que produce su propia cocina.

Ayer el presidente Calderón anunció algo que a muchos pone felices, la deducibilidad fiscal de las colegiaturas hasta el límite equivalente al promedio del costo al Estado de la educación pública por alumno. Era un largo anhelo de la clase media alta. En teoría es una buena noticia, pero podemos identificar algunos taches:

El primero es que el Estado está claudicando explícitamente a la posibilidad futura de crear un sistema de educación básica competitivo, que dé la pelea a las escuelas privadas. En el futuro, de entre las familias que puedan pagar ¿quién va a querer inscribir a sus hijos a una escuela pública si además ahora puede deducir las colegiaturas?

El segundo es que el gobierno no le cobra la factura de la mala educación pública al sindicato de maestros de la señora Elba Esther. Por el contrario, ¡el Presidente dijo que el costo fiscal será absorbido con “ahorros”! ¿No había llegado la hora de decirle a la señora que el costo de lo malogrado lo tiene que pagar su sindicato?

El tercero es que la brecha social se ampliará. La sociedad mexicana, clasista como es, tendrá incentivos para pagar incluso una colegiatura más cara, acentuando las diferencias de percepción entre los chicos sobre lo que significa ir a una escuela pública y a una privada.


Mota, Carlos. “Los taches de las colegiaturas deducibles” en Milenio, México, martes 15 de febrero de 2011, consultado el 15 de febrero de 2011, http://impreso.milenio.com/

martes, 8 de febrero de 2011

LA CALLE

Las movilizaciones populares en los países árabes del norte de África y del Medio Oriente están teniendo también un impacto en América Latina, especialmente en países que como México tienen gobiernos que poco pueden envidiar a los de aquellas latitudes, en particular porque en el último mes los medios de la derecha han sostenido la tesis de que la calle” –es decir, las movilizaciones populares– constituye una vía para el cambio.

1. La insurgencia cívica en varias regiones del Magreb –que se inició en Túnez en la segunda mitad de diciembre de 2010, donde una verdadero levantamiento civil terminó con el gobierno del presidente Ben Alí el 14 de enero; prosiguieron en Egipto en los días siguientes, donde la revuelta popular exige la renuncia del presidente Hosni Mubarak, y hay signos de que las movilizaciones podrían extenderse a otros países– ha suscitado un frenesí en Washington, ya que el gobierno de Barack H. Obama está buscando montarse sobre el descontento popular existente en varios países del mundo árabe, curiosamente apoyados todos ellos por la Casa Blanca, con la intención de obtener un mayor control de sus recursos estratégicos, y en particular del petróleo.

2. El gobierno de Obama ha intensificado desde principios de año en los medios una campaña en la que busca sostener la tesis aberrante de que todos esos países tienen gobiernos inaceptables por sus rasgos islámicos y de que es necesario que “transiten” hacia la democracia, buscando ocultar que su pretensión está fundada no en el autoritarismo que marca a dichos regímenes sino en los rasgos nacionalistas que tienen y en los obstáculos que ponen a las grandes multinacionales en materia petrolera.

3. El intervencionismo estadunidense no ha tenido límites, pero lo que sorprende en verdad es la tesis sostenida desde entonces y que enunció en varias ocasiones Hillary Clinton, la secretaria de Estado, asentando que por los rasgos autoritarios de dichos regímenes, “el cambio está en la calle”.

4. La afirmación es sorprendente pues podría aplicarse a otros países, y en particular a México, donde las elecciones constitucionales no están siendo ya la vía para conducir al cambio porque los retrocesos que se han producido en materia institucional son tales que obstaculizan por todos los medios los procesos electorales y no parecen dejar a los mexicanos otra alternativa que la de “la calle”, como lo demuestran los hechos que tanto han desdeñado los miembros de la oligarquía en el poder.

5. El gobierno del PAN tiene hoy en día el control del órgano supuestamente autónomo encargado de organizar y vigilar los procesos electorales (el IFE); ha subordinado por completo a los intereses que representa el órgano jurisdiccional responsable de calificarlas (el tribunal electoral); las candidaturas ciudadanas no son permitidas; las campañas están marcadas por un derroche multimillonario que sólo favorece a los grandes intereses; los medios masivos, y en particular las televisoras, intervienen impunemente en los procesos electorales, buscando manipular a la gente, y el Ejecutivo, que es impune y puede utilizar ilegalmente los recursos públicos y orquestar cualquier fraude electoral, tiene además las manos metidas en varios partidos, incluyendo al PRD, que se constituyó en 1989 para ser una alternativa de izquierda y hoy se halla bajo el control de una clique de políticos corruptos de derecha subordinados a él, con la única finalidad precisamente de cerrarle la vía a una alternativa de izquierda, la que encabeza Andrés Manuel López Obrador.

6. La televisión mexicana es extraordinaria en ese sentido al presentar lo que pasa en el mundo y en México, Televisa y Tv Azteca señalan –lo que es cierto– que paramilitares o halcones de Mubarak reprimen en la plaza Tahrir de El Cairo a los manifestantes, pero ocultan que en este país los paramilitares son los responsables de muchas de las peores matanzas de jóvenes y de migrantes de los últimos meses, que han hecho según la lógica de la derecha en el poder, por motivos “aleccionadores”. Destacan, siguiendo los lineamientos de información del Departamento de Estado, cualquiera de las manifestaciones actuales en el Magreb, pero aquí ocultan la mayor parte de las demostraciones de protesta, como hicieron con la marcha de decenas de miles de trabajadores del martes primero, dedicándose a calumniar a los electricistas y a su dirigente Martín Esparza, a los que denostan como “vándalos” cuando no hacen más que defender sus derechos ante las tropelías del gobierno calderonista. Como lo hizo Hillary Clinton al estallar el descontento en Túnez, sostienen que “el cambio democrático está en la calle” (pero tratándose del norte de África y Medio Oriente), porque en México tomar la calle, dicen, es “antidemocrático”, aunque aquí se hayan estado violando de manera sistemática los derechos constitucionales de un pueblo en los últimos años o se haya instaurado por la fuerza tras el fraude de 2006 un gobierno espurio.

7. Las movilizaciones públicas (manifestaciones, marchas, plantones) han sido sistemáticamente descalificadas por los gobernantes mexicanos y por los medios, que ahora encomian lo que acontece en Túnez y en Egipto, y alientan lo que se inicia en otros países árabes. Desde Gustavo Díaz Ordaz, que en 1968 calificó al movimiento estudiantil y popular como “una algarada sin importancia”, hasta los locutores de Milenio Televisión, que desde que salieron al aire no han dejado de descalificar las manifestaciones ciudadanas, hechas en ejercicio de derechos constitucionales, como “mitotes”, los voceros de la derecha mexicana han confiado para mantener sus privilegios en la fuerza material del Ejército para reprimir y en el poderío de radio y tv para ocultar la verdad, engañar y confundir, pretendiendo ignorar que todo tiene un límite y que “la calle” sí puede hacer caer un gobierno.

8. Los pueblos en general ignoran su fuerza porque han sido penetrados por la ideología de la derecha en el poder, que ha insistido a lo largo de las últimas décadas en que no hay más vía para el cambio que la electoral, por más que ésta no pueda ser alternativa en países no democráticos como México, donde las instituciones electorales y los partidos estén en manos de la derecha y en última instancia el gobierno puede orquestar impunemente todos los fraudes. Los acontecimientos del Magreb, alentados por Washington en su avidez de tener el petróleo de esos países sin tantas restricciones, pueden no obstante conducir también a un desastre para el modelo neoliberal. El gobierno de Israel le advirtió ya a Obama el día 2 que el proceso desencadenado podría desembocar en la llegada de un gobierno islámico a Egipto “parecido al de Irán” (en vez del pro israelita de Mubarak).

9. La demagogia del gobierno de Obama sobre “la calle”, y la forma en que ha estado el gobierno estadunidense montándose sobre el descontento y alentando las manifestaciones en el Islam con la intención de imponer en esos países gobiernos locales no menos represores pero sí más entreguistas, está ya siendo frenada pues corre el riesgo de volverse en contra de sus intereses, y es evidente que se busca, en Túnez como en Egipto, que las presiones y negociaciones a nivel cupular sustituyan a las movilizaciones a fin de que, una vez más, se le confisquen a esos pueblos sus derechos y lo único que se logre sea precisamente lo contrario de lo que ellos quieren, pero el escenario es crítico porque hay fuerzas políticas impredecibles, como el Islam y el ejército.

10. En México, en tanto, donde las instituciones del Estado han sido convertidas en los últimos 25 años por los tecnócratas priístas y los yuppies del PAN en un aparato de simulación al servicio de las trasnacionales, y los procesos electorales adquieren cada vez más los rasgos de una farsa, en la que al pueblo se le quiere dar el papel de comparsa porque, vote como vote, no le permiten cambiar nada, la calle, sin embargo, está adquiriendo una nueva dimensión, pues no se está dejando a los mexicanos otra alternativa que la de las movilizaciones.


Garrido, Luis Javier. “La calle” en La Jornada, México, 4 de febrero de 2011, consultado el 8 de febrero de 2011, http://www.jornada.unam.mx

martes, 1 de febrero de 2011

EN DEUDA CON LAS MUJERES

Con bombo y platillo, hace cuatro años entró en vigor la Ley General de Acceso de las Mujeres a una Vida Libre de Violencia. El objetivo era que la Federación, entidades y municipios se coordinen para prevenir, atender, sancionar y eliminar la violencia de género. Todos debían compartir los mismos principios rectores para elaborar legislaciones locales y reglamentos, así como políticas públicas. Lamentablemente, a casi un lustro de distancia, el saldo es negativo.

El gobierno federal publicó con nueve meses de retraso el reglamento de la ley, y no ha elaborado el Banco Nacional de Datos e Información sobre Casos de Violencia contra las Mujeres, justo el instrumento que serviría de base para elaborar políticas públicas en esa materia. Tampoco ha puesto en marcha el Fondo Nacional para la Alerta de Género, aunque sí ha habido presupuesto tanto para ese fondo como para el inexistente banco de datos.

En los gobiernos estatales, apenas el año pasado se logró que todos tuvieran legislaciones en la materia. El problema es que Campeche, Coahuila, Guanajuato, Hidalgo, Durango, Sonora y Tamaulipas aún no elaboran los reglamentos correspondientes. Además, el Observatorio Nacional de Feminicidios ha denunciado que el tema ha sido una herramienta de denuncia política en vez de un incentivo para hallar una solución.

Por sí misma, la ley es ambiciosa. Estableció una amplia tipología de formas específicas de violencia de género, un listado de modelos de atención, prevención y sanción frente a agresiones familiares, laborales, incluso comunitarias. La norma define desde violencia física y económica hasta la sicológica y sexual. Por primera vez se incluye a la figura de violencia patrimonial.

El problema es que, por innovadora que sea una ley, no tendrá incidencia real alguna si las autoridades encargadas de aplicarla carecen de voluntad.

Quizá los gobiernos creen que no se trata de un tema urgente. Se equivocan. El INEGI, en sus estadísticas sobre mortalidad 2005-2009, reportó un incremento de feminicidios de 2.45 a 3.52 por cada 100 mil mujeres. Una de cada cuatro ha sufrido violencia física y/o sexual a manos de su pareja. El 82% de quienes han sido víctimas de violencia no denunció el crimen.

En poco más de un mes, el 8 de marzo, se conmemorará el Día Internacional de la Mujer. En vez de grandes discursos y lujosas ceremonias, se esperaría que Federación y gobiernos estatales ofrecieran un mejor saldo de la hasta ahora fracasada Ley General de Acceso a una Vida Libre de Violencia.


Editorial. “En deuda con las mujeres” en El Universal, 31 de enero de 2011, consultado el 1º. de febrero de 2011,
http://www.eluniversal.com.mx

martes, 25 de enero de 2011

MÉXICO, CIENTÍFICAMENTE ANALFABETA

El título de este artículo se debe a Antonio Peña, investigador emérito de la UNAM. Es una conclusión a la que llegó con base en diversos datos que serán presentados a continuación. Algunos de ellos han sido expuestos en este espacio y vale recordarlos. Otros son nuevos. De acuerdo con el informe titulado El estado de la ciencia (UNESCO, 2010), México es uno de los países que menos invierten en el rubro científico tecnológico. No sorprende, por tanto, que la producción científica nacional sea baja y la formación de investigadores escasa (El Economista, 16/I/11). En efecto, el presupuesto del gobierno mexicano destinado al desarrollo de la ciencia es de sólo 0.4 por ciento del PIB, aunque la Ley de Ciencia y Tecnología establece, desde 2006, que la inversión tiene que ser de 1 por ciento del PIB, lo que no se cumple. En comparación, Brasil y China e India invierten 1.1 y 1.4 por ciento respectivamente.

Por ello no es fortuito que en días pasados, con motivo del cuadragésimo aniversario del Consejo Nacional de Ciencia y Tecnología (Conacyt), el presidente Calderón afirmara que “ve cerca una política de Estado en ciencia y tecnología (MILENIO Diario, 15/I/11). Se desprende, de lo anterior, que esa política aún no se encuentra del todo estructurada, a pesar de que ella sea una de las claves para el desarrollo del país. Las palabras presidenciales quedan en intención y no se traducen en hechos. René Drucker, otro científico distinguido de la UNAM, sostiene que la ciencia se encuentra “abandonada” en México. Un país sin política científica, agrega, está condenado a fallecer. Drucker pone como ejemplo a Brasil, que el año pasado invirtió en el ramo de la ciencia y la tecnología alrededor de 34 mil millones de dólares (mdd), que aportaron el Estado y diversas instituciones privadas (Reforma, 16/I/11). Al comparar esta cifra con la que invierte México, puede desprenderse el abismo que nos separa del país sudamericano. Este año se invertirán en México tan sólo 4 mil mdd. El Conacyt dispondrá de 17 mil 500 millones de pesos, una cifra magra, cuyo destino principal será el otorgamientode becas para estudiar posgrados en el extranjero y financiar el Sistema Nacional de Investigadores (SNI).

Con base en lo anterior el compromiso gubernamental tiene que fortalecerse para promover las actividades científicas y tecnológicas: es prioritario. México es un país cuya base económica se encuentra en las exportaciones hacia el mercado estadunidense y el desempeño económico nacional depende de los vaivenes del país vecino. Brasil, en cambio, ha desarrollado una política de Estado que le permite ser uno de los grandes productores de la industria aeronáutica y sus avances en materia de hidrocarburos es sorprendente. Muchos de los aviones de las líneas aéreas mexicanas son fabricados en Brasil, por la empresa estatal Embraer que emplea a más de 17 mil técnicos y científicos. La preocupación de Drucker llega al punto de considerar “alarmante” el estado actual de la ciencia mexicana.

El Conacyt es una institución (establecida en 1971) cuyo objetivo fundamental ha sido impulsar la investigación. Sin duda que los logros, aunque escasos, que se han obtenido en los últimos 40 años tienen algo que ver con el establecimiento de ese consejo. Sin embargo, hay opiniones como la de Drucker que este organismo se ha vuelto inoperante: se ha burocratizado. El financiamiento de proyectos de investigación es lento y, con el tiempo, la tardanza se ha agravado. La convocatoria para proyectos en ciencia básica correspondientes a 2008 fueron dados a conocer 20 meses después, lo que sustenta el desgano del consejo.

Desde otro ángulo puede observarse el rezago mexicano en cuanto al tamaño de su planta de investigadores. De acuerdo con el informe de la UNESCO antes citado, del total de investigadores en el mundo, sólo 0.5 por ciento son mexicanos. Brasil y China contribuyen, cada uno, con 2 por ciento, esto es cuatro veces más que la cifra mexicana. China aporta 14 por ciento y Estados Unidos 20 por ciento. En otras palabras, si se suman los investigadores estadunidenses y chinos, ambos tienen uno de cada tres investigadores del mundo (Reforma, 16/I/11). Otro indicador preocupante es que de cada 100 doctorados que se forman en México, 14 abandonan el país. La explicación es sencilla: México no ofrece oportunidades a sus pocos profesionales de alto nivel, los que son aprovechados en otras latitudes, aunque hayan sido financiados con recursos nacionales.

Con fines comparativos, en Brasil salen sólo tres de cada 100 doctorados. Las áreas que privilegia este país son los biocombustibles, la energía eléctrica y el petróleo, entre otras áreas. Estos datos son los que explican por qué el liderazgo latinoamericano en términos de crecimiento económico y aumento en el bienestar social se encuentra en Brasil, cuya agenda de mediano plazo se encuentra bien definida.

Otro de los factores que están frenando el desarrollo científico mexicano y, en consecuencia, poniendo en riesgo la viabilidad del país es la violencia que se ha extendido con inusual rapidez en los últimos dos años. Si en ciencia y tecnología se dispondrán, en 2011, de 4 mil mdd, en seguridad se destinarán (los presupuestos sumados de las secretarías de la Defensa, Marina, PGR y Seguridad Pública federal) más de 103 mil millones de pesos (Diario Oficial, 7/XII/10, cuarta sección): casi seis veces más de lo que recibirá el Conacyt para las tareas que le son propias.

En suma, sin investigación científica no hay nación viable. En México se ha descuidado, de manera alarmante, este aspecto que es clave para el desarrollo. Es probable que el gobierno triunfe en la lucha contra la delincuencia. Pero es probable también que el costo sea el de un país fallido, por carecer de una base mínima científica y tecnológica.


Reyna, Jose Luis. “México, científicamente analfabeta” en Milenio, lunes 24 de enero de 2011, consultada el 25 de enero de 2011, http://milenio.com

martes, 18 de enero de 2011

LA PRISA

El reclamo nacional porque se termine el “baño de sangre” al que Felipe Calderón ha llevado a un país horrorizado cada vez más por la muerte de múltiples inocentes, está siendo respondido por el gobierno de la derecha con una absoluta intransigencia y la advertencia de que tiene prisa.

1. En el acto propagandístico Diálogos por la Seguridad, que organizó el gobierno de facto en el Campo Marte el miércoles 12, durante el cual tuvo que reconocer que como consecuencias de su supuesta “guerra contra el narco” hubo 15 mil 273 muertos en 2010, con un nerviosismo ya desenfrenado Felipe Calderón aseveró que tiene “prisa” en esta que presentó como su lucha personal, dando a entender que las políticas irracionales de violencia que ha auspiciado van a intensificarse en los próximos meses.

2. El mensaje es amenazador sobre todo porque se da en un contexto en el que el repudio a las políticas gubernamentales es generalizado y no evidencia más que la mafia en el poder quiere seguir anteponiendo sus intereses espurios a los derechos de los mexicanos. La prisa de Calderón no es nada más el temor fundado al hecho de que los panistas van a perder el poder en 2012 y no podrán seguir con sus políticas bárbaras, sino a que sus intereses privados fundamentales van a estar en riesgo. De ahí la prisa por desmantelar a la nación, aniquilar al Estado y despojar al pueblo de sus derechos sociales fundamentales.

3. La campaña “¡Basta de sangre!”, iniciativa del dibujante Eduardo del Río (Rius) y del periodista Julio Scherer García, anunciada el domingo 9 de enero, que han respaldado en diversos medios varios dibujantes –entre ellos Rogelio Naranjo, Antonio Helguera, José Hernández y Rafael Barajas, El Fisgón–, así como múltiples intelectuales, y a la que aludía La Jornada en su editorial del lunes 10, es un llamado a la civilidad y la legalidad para terminar con la barbarie que está colmando al país, pues como ahí se decía “la actual administración ya no está en condiciones en los dos años que le restan, de conseguir algo semejante a logros reales en materia de imposición del estado de derecho, como no sean acciones puramente mediáticas”.

4. La campaña es una convocatoria a la racionalidad, y sin embargo recibió en un primer momento una serie de críticas que evidencian la reticencia de la derecha mexicana a aceptar que el país requiere detener estas políticas desquiciadas. La pretendida “guerra de Calderón” contra el narco no fue nunca desde la perspectiva nacional más que un ardid de los panistas para legitimar su gobierno espurio y darle una pretendida autoridad a quien buscaba encabezarlo, no obstante que estaba siendo impulsada desde Washington para acelerar la descomposición de las instituciones mexicanas y tener una mayor injerencia en nuestro país a fin de controlar espacios estratégicos. Como en esta columna se ha señalado desde hace varios años, la ruptura a la legalidad en la que se sustentaba no podía conducir más que a la barbarie, pero ello no obsta para que se sigan argumentando todo género de falacias para tratar de seguir sobre la misma vía.

5. Una primera mentira consiste en sostener que los miles de muertos se deben atribuir a los cárteles y que son narcocrímenes, lo que es falso por completo. No, no son “las bandas delictivas” las que está “literalmente matándose”, como dijo Calderón en este acto, a menos que esté reconociendo que su gobierno es una “banda delictiva” y que tiene intereses en el narco. Los miles de muertos que se han producido en cada uno de los cuatro años de su desastroso gobierno no pueden atribuirse a los narcotraficantes pues son obra también tanto de las fuerzas militares y policiales como de los grupos paramilitares formados precisamente para perpetrar matanzas por el mismo gobierno, que quiere ahora culpar a los otros de sus propios crímenes. Las fuerzas oficiales han disparado contra los civiles por impericia y por error pero también con un totalitario afán aleccionador o por brutalidad gratuita e irracional, como se ve en múltiples denuncias presentadas ante la CNDH y organismos internacionales, sin descartar los casos en que lo han hecho con premeditación.

6. El caso de los migrantes centroamericanos es en particular grave pues el gobierno de Felipe Calderón auspició una política muy clara de terror y amedrentamiento en contra de ellos, buscando disuadirlos de ingresar al territorio nacional al alentar su extorsión por funcionarios de migración y su eliminación con los grupos paramilitares, que según se ha señalado creó el gobierno actual en absoluto desprecio del principio establecido en el artículo primero constitucional que establece que en los Estados Unidos Mexicanos “todo individuo gozará de las garantías que otorga esta Constitución”.

7. La aseveración de que poner un alto al irracional baño de sangre significaría “rendir la plaza”, como pretenden algunos, es no sólo perversa sino absurda. Luego de más de cuatro años de la supuesta “guerra” calderonista, los narcos mexicanos tienen su poder acrecentado, disponen de mayor capacidad armada, controlan más extensos territorios, como más poder en el aparato burocrático y financiero del régimen. La violencia del gobierno panista no sólo engendró más violencia sino que convirtió a los cárteles de organizaciones comerciales en organizaciones armadas y políticas más exitosas. Un gobierno cuya principal fuerza es la violencia armada es un gobierno sin futuro.

8. No extraña, por lo mismo, que en los actos del Campo Marte hayan estado siempre presentes para el simulado “diálogo” los representantes de las ONG de lujo uncidas al gobierno panista: la sociedad civil blanquiazul, que ni es civil ni es ciudadana, pues está financiada por el Estado ya que desde los años de Fox las ONG son como los partidos “entidades de interés público” y reciben un macrofinanciamiento público. La señora Wallace goza en la capital de todas las prerrogativas y actúa como agente policial, mientras que a Marisela Escobedo, que buscaba la detención del asesino de su hija, se le dejó morir acribillada el 16 de diciembre a las puertas del palacio de gobierno de Chihuahua.

9. La extrema derecha ha estado sufriendo severos reveses en distintas partes al revertírsele sus políticas como resultado de las nuevas formas de organización y de respuesta de la sociedad ante la corrupción del poder político. En Estados Unidos, la matanza de Tucson del 9 de enero dejó seis muertos y gravemente herida a la congresista demócrata Gabrielle Giffords, pero se revirtió contra el Partido Republicano y el Tea Party que durante meses alentaron la violencia contra los políticos reformistas y los migrantes con la pretensión de crispar la política de su país, pues abrieron un nuevo debate sobre las armas, los derechos de los indocumentados y la tolerancia. Y en México, las iniciativas de creciente violencia de Felipe Calderón, que él mismo bautizó en 2007 como “guerra contra el narco”, le han generado un repudio absoluto al PAN y al Yunque y han instaurado una más intensa discusión sobre la urgencia de terminar con el delirio calderonista.

10. El equipo de Felipe Calderón tendrá que responder algún día tanto política como judicialmente por sus políticas criminales, pero ahora al menos, en medio de la tragedia que vive México por la ambición y la estulticia de unos cuantos ultraderechistas, queda un saldo positivo por el hecho de que la sociedad civil ha encontrado nuevas formas de organización y de resistencia, de las cuales los múltiples casos de heroísmo civil quedan como ejemplo de la dignidad de un pueblo.

Garrido, Luis Javier. “La prisa” en La Jornada, viernes 14 de enero de 2011, consultada el 16 de enero de 2011, http://www.jornada.unam.mx